Restauración real, cronometrada
Cogemos una copia y la restauramos en un entorno aislado, separado de tus sistemas. Del reloj salen los dos números que importan: cuánto tardas en volver a trabajar y cuántas horas de datos pierdes.
La auditoría de continuidad mide cuánto tardarías en volver a trabajar después de una caída y cuántas horas de datos perderías por el camino. No lo estimamos: restauramos una copia y lo cronometramos. Te lo entregamos por escrito, con las prioridades ordenadas.
Una lista de comprobación dice si existe una copia de seguridad. No dice si funciona. Estos son los cuatro frentes que revisamos, y el primero se hace restaurando de verdad.
Cogemos una copia y la restauramos en un entorno aislado, separado de tus sistemas. Del reloj salen los dos números que importan: cuánto tardas en volver a trabajar y cuántas horas de datos pierdes.
Qué pieza puede parar el negocio entero si cae: un servidor, la línea de internet, una cabina de discos, la máquina que nadie quiere tocar. En infraestructura, en red y en los propios datos.
Por dónde se puede entrar: accesos remotos, verificación en dos pasos (MFA), estado del parcheo y permisos de Microsoft 365.
Lo que no está en tu mano: proveedores, servicios en la nube y aplicaciones de terceros de las que depende tu operación. No podemos controlarlas, pero sí saber qué pasa el día que fallan.
El informe es tuyo desde que te lo entregamos. Lo ejecutamos nosotros o se lo das a quien lleve tu informática hoy.
Entre 10 y 15 páginas en PDF, con las prioridades ordenadas por impacto en el negocio, no por dificultad técnica. Cada punto dice qué pasa si no se toca y qué hace falta para cerrarlo.
De 60 a 90 minutos, con gerencia y con quien lleve la informática hoy. Los dos en la misma sala: las decisiones de continuidad se toman con el negocio delante, no en un correo técnico.
¿Más de 50 empleados o varias sedes? El alcance cambia y la auditoría también. Escríbenos y lo dimensionamos.
Hay trabajo de seguridad que pide un especialista dedicado. No lo vendemos nosotros.
Pruebas de intrusión controladas. Es una especialidad con su propio equipo y su metodología. Nosotros medimos continuidad, no atacamos tus sistemas para ver por dónde ceden.
Reconstruir qué pasó después de un incidente, con validez para un informe o un juzgado, es otro oficio.
No tenemos un centro de vigilancia con turnos de noche. Decirlo claro es mejor que venderlo a medias.
Cuando hace falta algo de esto te presentamos a un partner que lo hace. Es una presentación, no un subcontrato: hablas directamente con ellos y la relación es tuya.
¿Necesitas acreditar tu seguridad ante un cliente, una certificación o tu propia dirección? Eso es la auditoría de seguridad.
Nos cuentas cómo trabajáis y qué no os podéis permitir parar. Si la auditoría no encaja, te lo decimos en esa misma llamada.